En 1994, el diseño del Gasoducto Chile-Argentina de las empresas Gas Andes y Nova Corporación, pretendía la construcción de uno de sus tramos al interior del predio, razón por la cual la familia Astorga Moreno inició un proceso para la protección oficial de su biodiversidad y restringir así, las posibilidades de desarrollo de mega-proyectos en el territorio. De esta forma, hacia 1995, las 3.600 ha del fundo fueron declaradas bajo protección oficial del Estado, mediante la figura de Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas, …con el fin de conservar su patrimonio natural, facilitar la investigación científica y contribuir a la educación y recreación ambiental… En particular, el decreto de creación destaca sus atribuciones de protección sobre la flora y vegetación esclerófila y xerófita de la precordillera, sobre especies de carnívoros y otras en categoría de amenaza y sobre el valor escénico que es otorgado fundacionalmente por las formas geomorfológicas del Cajón del Maipo.
Hacia los años 2000, la experiencia en el manejo y administración del Santuario ha sido traspasada a los nietos de la familia, quienes han profesionalizado sus labores en función del desarrollo y gestión sustentables del predio. Un ejemplo, es la creación del Refugio Animal Cascada en 2003, con el apoyo del Servicio Agrícola Ganadero, en donde se alberga a animales nativos con fines de rescate y rehabilitación para reintroducirlos a sus hábitats respectivos. Aquellos animales que no logran rehabilitarse, son mantenidos con fines educativos a los visitantes.
El fallecimiento del fundador Eduardo Astorga (ver su libro al final de la pestaña) en 2006, dio pie a un mayor involucramiento y manejo familiar del SNCA, permitiendo avanzar en la formación de alianzas para la conservación y gestión sustentable del ecoturismo. En esta vía, desde el Santuario se han impulsado diversas iniciativas relacionadas al ecoturismo, obteniendo certificaciones nacionales e internacionales respecto a la calidad turística sustentable (SERNATUR, TripAdvisor, SGS, entre otros). Así también, se ha avanzado en disponer del Santuario como un laboratorio natural para la generación de conocimiento científico pertinente al manejo y valoración de su biodiversidad.
Muchas de la relaciones y tradiciones familiares, radican en el fuerte sentimiento de arraigo e identidad familiar hacia el cuidado de la tierra y su naturaleza, materializados en ceremonias, celebraciones, prácticas deportivas, sitios de valoración y espiritualidad ancestral, y en el quehacer de cada casa que compone la comunidad familiar. En este sentido, la familia cuenta con una organización de roles y responsabilidades definidas, los que ocurren a distintos niveles: en cada casa familiar, en espacios comunes, en áreas de manejo forestales y agrícolas, y en gestión del Centro de Ecoturismo. Dicha organización impulsó la creación de un Directorio familiar, destinado a organizar los ámbitos turísticos y agrícolas del Santuario.